5/20/2010

Aprender a jugar...

Hace poco conversaba con mi amiga D. Hablábamos de lo parecidas que somos en nuestra manera de pensar, de sentir y reaccionar en las cuestiones sentimentales. 
La mayoría de personas nos pueden etiquetar como niñas y a este tipo de comentarios lo tomo con risas y hasta sigo la corriente.

Nos damos cuenta que nuestro alrededor está lleno de superficialidades y de cariños que se convertirán quien sabe en amor con el tiempo. Amores prestados, reemplazables.
Entonces D. y yo nos ponemos a pensar que es lo que realmente buscamos en la otra persona.


Cuando llegas a encontrar a esa persona que en verdad te llega cautivar, a sentirte especial o ver cosas que te hace admirar y creer en el, hay que dejarse llevar por ese sentimiento, disfrutarlo y decir lo que el significa para ti, así no sea correspondido. Y si crees que no es conveniente, demuéstrale con hechos. Ya que en la mayoría de veces las verdades se ven, y poco se escuchan.

Pero cuesta darse cuenta que realmente lo que creemos saber no lo es. Tenemos que aprender a alejarnos y entender que aquel que no sabe lo que quiere, no merece lo que tiene. En otras palabras no podemos ser la persona adecuada para alguien que se encuentra equivocado, que deja todo inconcluso.

Como podemos querer a alguien si no aprendemos a querernos a nosotras mismas. Sin esto no puede existir la simple continuación de amor. No vale la pena seguir aferrándose a ello. Debemos saber cuándo intentarlo todo...Y cuando dejarlo.

Se tiene que aprender a voltear de página, pero no a cerrar el libro por que las experiencias son sabias. Como comentaba con D. El juego de la retirada siempre será el más común de todos.



5/18/2010

Cuestionamientos

Últimamente me convertí en la chica melancólica, mis últimos post hablan de cosas tristes… y no pues eso no me gusta.
Ahora tengo una crisis existencial, pienso de las cosas hermosas que tengo y de lo que me falta.

Tengo dos hermanos maravillosos. Mi madre aunque no lo quiera admitir, ella me conoce más que yo, me cuida en todo momento, se preocupa demasiado por mí, pero lo más importante de todo que confía demasiado en mí.
Tengo 5 amigas que son como mis hermanas, que aunque no las vea todo el tiempo que quisiera, siempre están ahí. Para mí eso es mi todo. Mi felicidad.

Lamentablemente por cosas de la vida no vivo con mi papá, pero realmente aprendí a vivir sin ese cariño y ese espacio lo llenaron otras personas como mi abuelito que ahora se encuentra en el cielo y mi padrastro que quizás no es una persona muy conversadora pero que realmente se que se preocupa por mí y me demuestra su cariño.

Lo demás no es menos importante. He conocido a personas maravillosas que me enseñan cada día con sus experiencias, personas que me regalan su tiempo, su espacio, su confianza. 

Me siento feliz por lo que tengo y las oportunidades que aparecen en el transcurso de mi vida, lo agradezco infinitamente. Acaso ¿Podría ser capaz de pedir algo más? Díganme ustedes… que me puede faltar? ¿Podría ser tan ambiciosa de pedir algo? ¿Seré egoísta al pensar solo en lo que quiero?
... Realmente necesito algo más.