-Odio cuando me mantengo demasiado tiempo pensativa convirtiendome en aburrida y patética a las personas que están en ese momento conmigo.
-Odio ser tan cobarde y miedosa.
-Odio cuando me pierdo de contexto y me pongo a tararear una canción en otro idioma y totalmente desconocida para las personas que están conmigo.
-Odio cuando la gente se aprovecha de mí y no hago nada para remediarlo.
-Odio ser distraída a tal punto de olvidarme todo por una conversación entretenida o algo que llame mi atención y que generalmente es cualquier cosa.
-Odio cuando me creo la muy “bacancita” diciendo a mis amigos que entendí la bromita.
-Odio mis piernas.
-Odio mi estupida voz!.
-Odio aceptar que siempre quiero tener la razón y quedarme con la última palabra aún sabiendo desde el fondo de mí: El tiene la razón esta vez.
-Odio ser tan llorona y torpe.
-Odio no poder disimular mis sentimientos.
-Odio mi ingenuidad.
-Odio que últimamente odie ser yo.