Hay días que te levantas con ganas de conquistar el mundo. Crees que todo lo que desees hacer, lo puedes hacer. Tu ánimo es inquieto. No guardas rencor a los que te hacen daño. Es más, regalas sonrisas a cualquiera que pase por ahí. Disfrutas, sueñas, VIVES!
Pero que hacer con esos días cuando te consume el pesimismo. Te sientes sola, necesitas de alguien y no está. Los amigos se vuelven enemigos, los peores críticos de tu existencia. La persona que más odias eres tú.
No encuentro el balance de este círculo. A veces agradezco por la vida. A veces quiero rendirme. Me siento cansada.
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